¿Cómo empezar a ahorrar dinero para su futuro?
La mayoría de las personas sabe que debería reservar regularmente una parte de sus ingresos. Sin embargo, ahorrar suele ser más difícil de lo que parece a primera vista. Existen numerosas reglas, métodos y recomendaciones entre los que es fácil perderse.

El paso más difícil suele ser simplemente empezar. No es necesario limitar de inmediato y de manera significativa su estilo de vida. Lo más importante es crear un sistema sencillo que puedan mantener a largo plazo. Los siguientes diez pasos pueden ayudarles a tener un mayor control sobre sus finanzas, crear un fondo de emergencia y acercarse a sus objetivos financieros.
1. Controlen sus gastos
El primer paso para ahorrar consiste en averiguar a dónde va su dinero cada mes. Sin una visión clara de sus gastos, resulta difícil decidir en qué áreas pueden ahorrar.
Para llevar un registro puede ser suficiente una hoja de cálculo sencilla en la que anoten sus ingresos, compras, facturas y otros pagos. También pueden ser útiles las aplicaciones de gestión presupuestaria que importan automáticamente los datos de su cuenta bancaria o tarjeta de pago.
Después de aproximadamente un mes, dividan sus gastos en categorías, por ejemplo:
- vivienda y energía,
- alimentación,
- transporte,
- restaurantes y servicios de comida a domicilio,
- ocio y suscripciones,
- ropa y otras compras.
De este modo, podrán identificar más fácilmente en qué áreas gastan más de lo que pensaban inicialmente. Es posible que descubran varias suscripciones que no utilizan o que se den cuenta de que gastan mucho más de lo previsto en comer fuera de casa.
Revisen sus gastos con regularidad. Un presupuesto no es una tarea puntual y debería adaptarse a su situación personal, sus ingresos y sus objetivos financieros.
2. Establezcan objetivos concretos
Ahorrar sin un motivo claro puede resultar desmotivador. Sin embargo, cuando saben exactamente para qué están reservando dinero, resulta más fácil seguir sus progresos y cumplir el plan establecido.
Para cada objetivo, determinen:
- cuánto dinero necesitan,
- para cuándo quieren haberlo ahorrado,
- cuánto deben reservar cada mes.
Pueden dividir sus objetivos financieros según su horizonte temporal.
Los objetivos a corto plazo, con un horizonte de uno a tres años, pueden incluir la creación de un fondo de emergencia, unas vacaciones, la compra de dispositivos electrónicos, un coche o equipamiento para el hogar.
Los objetivos a medio plazo, con un horizonte de cuatro a diez años, pueden incluir la compra de una vivienda, una reforma o la creación de una empresa.
Los objetivos a largo plazo, con un horizonte superior a diez años, suelen estar relacionados con la jubilación, la educación de los hijos o la creación de patrimonio a largo plazo.
Dividan los objetivos más grandes en pasos más pequeños. Por ejemplo, si están ahorrando 30.000 euros para una vivienda, establezcan metas intermedias de 5.000, 10.000 o 20.000 euros. Cada meta alcanzada les demostrará que avanzan en la dirección correcta.
3. Determinen cuánto ahorrarán cada mes
Sin una cantidad concreta, es fácil posponer el ahorro hasta final de mes. Sin embargo, para entonces puede que ya no les quede suficiente dinero.
Como norma orientativa, suele recomendarse ahorrar aproximadamente entre el 10 y el 20 % de los ingresos mensuales netos. Si sus ingresos netos son de 1.500 euros, esto supondría una cantidad de entre 150 y 300 euros al mes.
No obstante, se trata únicamente de una recomendación general. La cantidad ideal depende de sus gastos, ingresos, deudas, objetivos y situación personal actual. Si en este momento no pueden ahorrar el 10 o el 20 % de sus ingresos, pueden empezar con una cantidad menor. La regularidad es más importante que la cantidad en sí.
En primer lugar, resten de sus ingresos netos los gastos imprescindibles, como la vivienda, la energía, la alimentación, el transporte, los seguros y el pago de deudas. De la cantidad restante, destinen una parte al fondo de emergencia, a los objetivos a corto plazo y a las inversiones a largo plazo.
4. Elaboren un presupuesto
Un presupuesto no es únicamente una herramienta para limitar los gastos. Les ayuda a decidir cómo utilizarán su dinero antes de gastarlo.
Existen diferentes métodos para elaborar un presupuesto. Algunas personas prefieren una hoja de cálculo detallada, mientras que otras optan por una división sencilla de sus ingresos entre gastos imprescindibles, gastos personales y ahorro.
Es importante incluir el ahorro entre sus gastos mensuales habituales. No confíen únicamente en reservar al final del mes la cantidad que les quede. Traten el ahorro de manera similar al pago del alquiler o de las facturas de energía.
También pueden probar el presupuesto de base cero. Con este método, asignan a cada euro una finalidad concreta. Una parte de los ingresos se utiliza para gastos, otra para pagar deudas, otra para ahorrar y otra para invertir. Esto no significa que deban gastarlo todo, sino que saben exactamente a dónde va cada euro.
5. Reduzcan los gastos innecesarios
Una de las maneras más sencillas de ahorrar más consiste en reducir los gastos que no les aportan un valor significativo.
No es necesario realizar cambios drásticos. Incluso pequeños ajustes pueden generar un ahorro considerable a lo largo de un año. Por ejemplo, pueden:
- cancelar suscripciones que no utilizan,
- reducir las compras impulsivas,
- preparar la comida en casa,
- comprar siguiendo una lista,
- comparar los precios de la energía, los seguros o los servicios de telefonía móvil,
- planificar con antelación las compras más caras.
La alimentación y las comidas fuera de casa suelen representar una parte importante del presupuesto. Planifiquen las comidas con varios días de antelación y compren siguiendo una lista preparada. También pueden aprovechar las porciones más grandes como comida para el día siguiente.
No es necesario eliminar por completo las visitas a restaurantes ni los pedidos de comida a domicilio. Sin embargo, puede ser útil planificarlos como gastos ocasionales en lugar de convertirlos en un hábito diario.
6. Revisen sus deudas
Aunque ahorrar es importante, en el caso de las deudas con intereses elevados puede ser más conveniente centrarse primero en pagarlas.
Las tarjetas de crédito, los descubiertos bancarios o los préstamos al consumo costosos pueden ralentizar considerablemente su progreso financiero. Los intereses y las comisiones elevados reducen cada mes la cantidad que podrían destinar al ahorro.
Hagan una lista de todas sus deudas junto con sus tipos de interés y el importe de las cuotas mensuales. A continuación, elaboren un plan de pago y concéntrense prioritariamente en las deudas más caras.
Al mismo tiempo, es recomendable disponer al menos de un fondo de emergencia básico, para que un gasto inesperado no les obligue a volver a pedir dinero prestado. El objetivo es encontrar un equilibrio entre el pago de las deudas y la creación de ahorros.
7. Automaticen sus ahorros
Una de las formas más eficaces de crear un hábito regular es la automatización. Pueden configurar en su banco una transferencia periódica que, poco después de recibir su salario, transfiera automáticamente una parte de sus ingresos a una cuenta separada.
De este modo, reservarán el dinero antes de tener la oportunidad de gastarlo. Con el tiempo, se acostumbrarán a administrar únicamente la cantidad que permanece en su cuenta corriente.
Empiecen con una cantidad que no suponga una carga importante para su presupuesto. Cuando aumenten sus ingresos o disminuyan sus gastos, podrán incrementar gradualmente la cantidad transferida de forma automática.
Comprueben también si su empleador ofrece aportaciones a planes de pensiones complementarios u otros beneficios económicos. Si la aportación del empleador depende de que ustedes también realicen una contribución, puede resultar conveniente aprovechar esta posibilidad.
8. Rentabilicen sus ahorros a corto plazo
No solo es importante cuánto dinero ahorran, sino también dónde lo guardan. Si dejan todos sus ahorros en una cuenta corriente sin remuneración, pueden perder valor gradualmente como consecuencia de la inflación.
Para el dinero que necesitarán en un futuro próximo, pueden considerar, por ejemplo:
- una cuenta de ahorro,
- un depósito a plazo fijo,
- un fondo del mercado monetario,
- otras opciones conservadoras y fácilmente accesibles.
Al elegir, comparen la rentabilidad, las comisiones, el riesgo, el depósito mínimo y la disponibilidad del dinero. En el caso de un depósito a plazo fijo, comprueben también las posibles penalizaciones por retirar el dinero antes de tiempo.
Pueden dividir sus ahorros según los distintos objetivos. Una cuenta separada para las vacaciones, la vivienda o el fondo de emergencia puede ayudarles a seguir mejor sus progresos y reducir el riesgo de utilizar el dinero para otros fines.
9. Inviertan para alcanzar objetivos a largo plazo
Para objetivos situados a diez años o más, invertir puede ofrecer un mayor potencial que mantener todo el dinero en efectivo o en una cuenta de ahorro.
Un horizonte temporal más largo proporciona más margen para superar las fluctuaciones del mercado a corto plazo. Sin embargo, la elección de las inversiones siempre debería tener en cuenta sus objetivos, experiencia, horizonte temporal y disposición a asumir riesgos.
Una de las opciones son los fondos indexados diversificados o los ETF. A través de un único producto pueden invertir en un mayor número de empresas, países o bonos. Aunque la diversificación no elimina el riesgo de pérdida, ayuda a reducir la dependencia de la evolución de un único activo o sector.
Al invertir, presten especial atención a:
- el importe de las comisiones,
- el nivel de riesgo del producto,
- las posibilidades y condiciones de retirada,
- las condiciones fiscales,
- la fiabilidad del proveedor.
Invertir una cantidad fija cada mes puede resultar ventajoso, ya que no tendrán que buscar el momento ideal para entrar en el mercado. Empiecen con una cantidad que puedan permitirse invertir a largo plazo sin necesitarla para sus gastos habituales.
10. Mantengan siempre disponible una parte de sus ahorros
Además de invertir a largo plazo, es importante mantener una parte del dinero fácilmente accesible. Un fondo de emergencia puede ayudarles a cubrir una reparación inesperada, un gasto médico, una pérdida de ingresos u otra situación extraordinaria.
Este dinero no debería estar invertido en productos con fuertes fluctuaciones o largos periodos de inmovilización. El objetivo de un fondo de emergencia no es obtener la máxima rentabilidad, sino garantizar que puedan acceder al dinero cuando lo necesiten.
Un fondo fácilmente disponible también reduce el riesgo de tener que vender sus inversiones a largo plazo en un momento desfavorable o solicitar un préstamo costoso.
¿Deberían invertir una parte de sus ahorros en criptomonedas?
Algunas personas deciden incluir criptomonedas en su cartera como parte de una estrategia diversificada. Bitcoin y Ethereum han registrado importantes aumentos de valor durante determinados periodos, pero también han experimentado fuertes caídas. Por ello, antes de invertir en criptomonedas es importante comprender los riesgos asociados.
Si deciden incluir criptomonedas en su planificación financiera, empiecen con una cantidad pequeña que estén dispuestos a perder en caso de una evolución desfavorable, ya que su valor puede fluctuar significativamente. También pueden utilizar la inversión periódica, mediante la cual compran siempre por el mismo importe, independientemente del precio actual. Este enfoque puede reducir el impacto de las fluctuaciones del mercado a corto plazo.
La diversificación también es importante. Invertir todos sus ahorros en una única criptomoneda aumenta innecesariamente el riesgo. Por tanto, utilicen únicamente plataformas fiables y seguras y comprueben siempre las funciones de seguridad disponibles. Una de estas plataformas es Fumbi, donde pueden empezar a invertir de manera sencilla y segura desde tan solo 10 €.
No olviden que el valor de las criptomonedas puede caer rápidamente y que podrían perder toda la cantidad invertida. Las criptomonedas no son adecuadas para todo el mundo y nunca deberían sustituir a un fondo de emergencia convencional.
Conclusión
Ahorrar no consiste en tener un presupuesto perfecto ni en renunciar a todo lo que les gusta. Se trata principalmente de regularidad, planificación y mejora gradual de los hábitos financieros.
Empiecen controlando sus gastos y estableciendo su primer objetivo realista. Incluso una pequeña cantidad reservada cada mes puede ayudarles gradualmente a crear un fondo de emergencia y alcanzar objetivos más importantes.
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